lunes, 18 de febrero de 2019
El neocolonialismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
jueves, 7 de febrero de 2019
Shuterland: otro ejemplo del rol que cumplen los «ideólogos» intelectuales burgueses en las organizaciones revisionistas
![]() |
| Jean-Paul Sartre |
lunes, 22 de octubre de 2018
Negación de Brasil como imperialismo y potencia regional; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
lunes, 15 de octubre de 2018
No hay, ni puede haber, un «marxismo heterodoxo» salvo para los revisionistas eclécticos; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
jueves, 27 de septiembre de 2018
China como un «país pacífico que no se mete en asuntos externos»; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
jueves, 6 de septiembre de 2018
Repaso histórico a las teorías enfrentadas al axioma científico de la acumulación de capital; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
lunes, 3 de septiembre de 2018
Negación de la peligrosidad de la inversión extranjera imperialista para la soberanía político-económica de un país; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
Tendencia que precisamente se ha hecho notar enormemente a partir de 1945 tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, confirmando las previsiones de Lenin:
martes, 21 de agosto de 2018
Confusión entre exportación de mercancías y exportación de capital; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
viernes, 17 de agosto de 2018
Falseamiento del leninismo: al afirmar que su concepto de imperialismo pone por delante lo político-militar a lo económico; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
jueves, 9 de agosto de 2018
Negación del proceso de monopolización en la etapa imperialista del capitalismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
Esta barbaridad de Shuterland tampoco es nueva. Otro «experto marxista» nos decía:
«La primera característica es falsa porque los monopolios han existido junto con las pequeñas y medianas empresas desde siempre». (Santiago Armesilla; Reescritos de la disidencia, 2012)
¿Las pequeñas y medianas empresas «han existido desde siempre»? ¿Entonces la propiedad privada sobre los medios de producción y el comercio basado en productores individuales fragmentarios es una ley absoluta de la economía política en cualquiera de sus épocas? Estas absurdeces nos llevan, necesariamente, a dos conclusiones. Primero, Armesilla opina, a modo de un Karl Polanyi de intelecto más escuálido, que la propiedad privada es «intrínseco», algo innato, a la existencia de las sociedades humanas –lo cuál está demostrado como una falsedad–. Segundo. La existencia de las pequeñas y medianas empresas, de alguna forma, corrobora que la monopolización no ha alcanzado ningún grado significativo desde el siglo XIX: que «todo sigue igual». Lo cual es todavía más risible como veremos más adelante.
Hacer pasar semejantes alegatos del fijismo y la metafísica por algo cercano a una crítica constructiva y marxista es irrisorio. Demuestra, en su empeño por hacernos creer que nada evoluciona y que todo permanece, que ni siquiera ha centrado la vista al menos por un momento en los datos más recientes relativos a la fusión de grandes empresas y a la dependencia de las pequeñas y medianas empresas respecto a aquéllas.
Supongamos que su argumento se reduce a afirmar que, aunque exista la concentración progresiva del capital en grandes monopolios, esto no ha afectado en absoluto al carácter del capitalismo y de su política exterior. En este caso seguimos viendo su propuesta como un error peligroso que adormece al proletariado ante las tareas de su época; que impide su comprensión y que se tome partido en nuestras condiciones actuales.
La monopolización, en resumidas cuentas, genera una presión mayor en el mercado externo debido a que, cuando tiene lugar, propicia que el volumen de producción se expanda a ritmos a los que el mercado interno no puede seguir el paso. La mayor productividad acarrea que se generen condiciones donde la reproducción social necesita de muchos más recursos para tener lugar, siendo así que la lucha por las fuentes de materias primas y de mano de obra barata se enardecen como nunca. Asimismo, este mayor volumen de producción ocasiona que el mercado financiero deba expandirse a pasos agigantados para cubrir las operaciones empresariales cada vez más costosas. Estas condiciones son el caldo de cultivo idóneo para que el capital financiero –la fusión del capital bancario y del industrial, en palabras de Lenin–ganen un papel cada vez más protagonista en la escena del capitalismo monopolista. Este crecimiento lo sitúa en la punta de lanza de las operaciones del imperialismo; es el capital financiero el que busca esta expansión del mercado para garantizarse la maximización del beneficio; es él, por tanto, el que dicta la política de las potencias imperialistas y el que ocasiona que éstas finalicen el viraje que las lleva desde un dominio militar y colonial de las fuentes de materias primas a un dominio fiduciario de las mismas. La política del capitalismo, por tanto, se transforma en una política neocolonial a causa del avance de la monopolización. Creemos que esto es algo más que significativo y que sí demarca una diferencia entre el capitalismo pre-monopolista y el actual –y esto sin adentrarnos en el rol del Estado burgués en todo este proceso; en su transformación de árbitro de los negocios a un capitalista colectivo: un ejemplo más de las sociedades por acciones que brillan en el capitalismo monopolista como estrellas centrales de todo el sistema productivo–.
domingo, 5 de agosto de 2018
Negación de la teoría leninista del imperialismo como etapa superior del capitalismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
jueves, 4 de enero de 2018
Imperialismo y colonialismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2018
![]() |
| Mapa de África a principios del siglo XX |
«El negar o tener una concepción errada de la teoría leninista del imperialismo conlleva consciente o inconscientemente el postular teorías que lastran la estrategia revolucionaria e incluso que son directamente reaccionarias.
La RAE para las acepciones sobre colonias, nos dice:











